martes, 13 de junio de 2017

¡Viva el 123 Aniversario del Nacimiento del Amauta José Carlos Maríategui!

Volverás con tu cuerpo completo con tu espíritu intacto, 
sobre los hombros gloriosos del partido
y vivirás para siempre entre nosotros 
padre y camarada
en la música eterna del Perú.


Reproducimos un extracto del trabajo "Para entender a Maríategui" :

PARA ENTENDER A MARIATEGUI

De Mariátegui se ha escrito mucho, después de quererlo enterrar en el silencio, claro está, a Mariátegui se le ensalza mucho también para quererlo mistificar, a Mariátegui se lo trata de tergiversar sistemáticamente, a Mariátegui se lo trata con pedantería insensata de "superar". De Mariátegui se ha dicho en primer lugar que no era un marxista convicto y confeso, que era un pensador cuyo pensamiento no estaba vertebrado sobre el marxismo leninismo.
Mariátegui, él mismo lo dijo, era un marxista convicto y confeso, sin temor y con precisión y nitidez. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decirnos que Mariátegui tenía una posición de clase proletaria, estaba de lado de los explotados simple, y concreta y redondamente. Mariátegui sentía en carne viva lo que sentían las masas explotadas de nuestro país y lo que sentía lo tradujo en su cortísima vida, lamentablemente para nosotros, en acción concreta y palabra escrita. Pues bien, además Mariátegui tenía una concepción del mundo, tenía una ideología, su ideología lo dice en muchas partes era el marxismo leninismo, Mariátegui concebía, Mariátegui conlleva, Mariátegui partía en el mundo contemporáneo. No es posible comprender las cosas, no es posible comprender la sociedad, el mundo, si es que no se parte de la concepción ideológica del proletariado. Mariátegui era un marxista-leninista. Si nosotros acudimos a sus trabajos, a sus escritos, Mariátegui nos dice que en el siglo actual él hablaba por los años veintitantos el leninismo es la nueva forma, la más alta que en esa época había adquirido el marxismo. Mariátegui entonces encontraba su filiación con Marx y Lenin y por eso se decía marxista-leninista convicto y confeso. Pues bien, Mariátegui tenía en tercer lugar un método para trabajar, un método de análisis, el método insustituible para comprender cualquier cosa. Mariátegui partía del materialismo dialéctico, los trabajos de él son pruebas fehacientes de eso. La primera cuestión, decíamos, que debe quedar clara, es la posición proletaria de Mariátegui la ideología marxista-leninista que lo nutría y el método del materialismo dialéctico que lo guiaba. Sobre estas tres bases es factible comprender la figura de José Carlos Mariátegui, quien no quiera entender esto, no puede comprender a Mariátegui y no lo puede comprender, no por falta de luces o de inteligencia, no lo puede comprender porque no está del mismo lado, ni con la misma luz en el cerebro, ni tiene el mismo método. Esto debe quedar bien claro. Hay que partir de hechos, partir de la posición de clase de Mariátegui, hay que partir de su ideología marxista-leninista y hay que partir también, y como consecuencia, claro está, de su método: el materialismo dialéctico. Quien no enfoca a Mariátegui en estos tres puntos de vista no lo puede comprender, no puede comprender su pensamiento y lo tergiversará en algunos casos de muy buena fe o en la mayoría de los plumíferos a sueldo, de muy mala fe.
Mariátegui ha sido un gran marxista-leninista latinoamericano y de esto nosotros debemos estar orgullosos. No hay en América Latina marxista leninista que se le compare en modo alguno; realmente José Carlos Mariátegui es una cumbre en el pensamiento marxista latinoamericano y una gran cumbre conforme pasa el tiempo.
A José Carlos Mariátegui se le aprecia más fuera de nuestras fronteras, aquí en nuestro país se le quiere menos, se le respeta menos, y hasta se le conoce menos, lo cual es una vergüenza. Mariátegui entonces es un gran marxista-leninista de nuestra patria para honra nuestra y de la gente explotada de nuestro pueblo, no para los otros; para los otros es un puñal clavado en el corazón que no se lo puede sacar ni se lo podrán sacar tampoco.
Mariátegui no es un simple repetidor, no es un simple conocedor de cuatro o cinco fórmulas, sino que tiene algo más, algo más profundo, algo más marxista, toma el marxismo-leninismo y lo introduce y lo funde en nuestra realidad, lo mete en nuestra patria, lo encarna en nuestro suelo, y al encarnarlo, introducirlo, al penetrarlo en nuestra patria con el marxismo, nos alumbra con un pensamiento que aún sigue vigente. La interpretación que Mariátegui hizo de nuestra patria los famosos "Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana" siguen siendo un documento inconmovible.
En Mariátegui vemos la garra que tenía, la garra marxista y genial de poder fundir la realidad universal del marxismo-leninismo con la vigencia concreta de nuestro profeta revolucionario. Esto muy pocas personas lo tienen y esto lo tenía Mariátegui en exceso y en grandeza, y eso hay que reconocerlo, quien no reconoce esto no puede entender el desenvolvimiento de las ideas marxistas en nuestra patria, y quien no comprende el desenvolvimiento de las ideas marxistas en el Perú no comprende lo que pasa en el Perú, y mucho menos, claro está, puede llamarse revolucionario. Lamentablemente hay revolucionarios por ahí, que conocen el pensamiento de Mariátegui y más aún le tienen miedo, justo miedo, porque es una buena piedra de toque para saber quiénes son y quiénes no son. Por eso tienen razón cuando le temen a Mariátegui. Pues bien, los Siete Ensayos de Mariátegui siguen siendo algo fundamental en el pensamiento del Perú, Mariátegui nos ha hecho siete interpretaciones magistrales del punto de vista del marxismo y desde el único punto correcto y exacto, claro está, de nuestra realidad peruana. Contra este librito, se han lanzado talentosos y versados eruditos de la posición contraria a Mariátegui, de la posición reaccionaria de don Víctor Andrés Belaúnde, pero no han podido.
Presidente Gonzalo

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